Aplomo: serenidad,
verticalidad, trabajo asentado
El nombre no es casual. Es lo que le pedimos a una obra y lo que te pedimos que nos exijas a nosotros.
Empezamos en carpintería, montando armarios y cocinas en casas ajenas. Ahí aprendimos lo que más molesta a quien reforma: que el presupuesto crezca sobre la marcha, que nadie dé la cara cuando algo sale mal y que la fecha de entrega se vaya moviendo semana a semana sin que nadie te avise.
Montamos aplomo para hacerlo al revés. Damos presupuesto cerrado por escrito y lo respetamos: si aparece un imprevisto, se presupuesta aparte y no se toca hasta que lo apruebas. Trabajamos con equipo propio en obra y carpintería, así que cuando algo falla sabemos exactamente de quién es y lo arreglamos nosotros.
Y siempre hay una sola persona al frente de tu obra, desde la primera visita hasta el repaso final. No vas a tener que explicar dos veces lo que quieres, ni perseguir a nadie por teléfono para saber cómo va lo tuyo.
A lo que nos obligamos por escrito
- El precio firmado es el precio final. Nada se factura sin aprobarlo antes.
- Calendario por fases antes de empezar y parte de avance cada semana.
- La misma persona al frente de tu obra de principio a fin.
- Repaso final contigo. Lo que no esté bien se corrige antes de cerrar.
- Garantía por escrito sobre la obra ejecutada y el mobiliario a medida.